13 de mayo de 2014

Como viento fresco entraste en mi vida, como sol de verano le diste luz a mis días
Has puesto la sonrisa en mi rostro y un huracán en mi vientre que destroza mis entrañas cuando te recuerdo ajena.
Tan clandestina he ilegal como tus labios de fantasía, como los besos que me das y nunca llegan a lugar.
Tu llorando el desprecio de una traición y mientras yo soñando con el pecado en tus labios.
Cierro los ojos y dibujo con esquemas la silueta de tu rostro...

Pero alguien más realiza mis sueños y alguien más me espera en la cama
Alguien más se pierde en tus ojos, alguien más me besa cada mañana
Pero alguien más tiene la fortuna de hacerte mujer, a alguien más yo hago mujer.

Eres la fruta prohibida que Eva no pudo resistir, eres la aventura que no me deja dormir.
El deseo de un beso furtivo, la caricia  que arde en mis manos
Eres los pensamientos morbosos que quiero hacer realidad.
Un sentimiento de culpa que ya no tiene lugar.

Pero alguien más realiza mis sueños y alguien más me espera en la cama
Alguien más se pierde en tus ojos, alguien más me besa cada mañana
Pero alguien más tiene la fortuna de hacerte mujer, a alguien más yo hago mujer.

Me deleito en tus letras ocultas tras una sinfonía de silencio
Eres prohibida comprendida con cada una de sus palabras
Eres el veneno dulce de mis labios, veneno que no debo beber pero que muero por probar.
Eres la impaciencia del tiempo que pasa rápidamente cuando te veo y lento a tu encuentro

Muerdo mis labios ante la tentación de tu cuerpo, el roce de tu boca, la pasión por tu piel.
Mi imaginación está desbordada, mi imaginación no la puedo controlar.

Regálame tus abrazos ansiosos del calor e inquietos ante el vacío.
Delirantes ante la llama de la seducción, ante la excitación que tiene el placer de recorrer tu espalda desnuda.


Cuento los días, cuento las horas y aun no sé hasta dónde podré llegar.


Ven esta noche, entrégate a mí y mañana vuelve junto a ella como si nada pasara

6 de enero de 2014

Pequeño mío, tantas cosas que has debido pasar por mi culpa, por mi inexperiencia, mi inmadurez, mi rebeldía. Tantas cosas que aun estas pasando y deberás seguir.
 Acompañarme a clases día por medio a sabiendas que debes reprimir tus intensas ganas de moverte, de hablar, de opinar, de gritar, de cantar, de reír, de llorar, por no molestar a mamá, por no molestar a nadie más, y todo esto  acompañado de trasnoches y mi mal humor por tu mal comportamiento, a veces me paso de estricta, otras veces de consentidora, pero mucho más de estricta cuando eres a quien debería estar besando todo el día.
Cada día me enseñas algo diferente, algo en tus ojos, esos ojos de avellana que me han tenido hipnotizada y enamorada desde la primera vez que te vi, desde tu primer respiro, desde tu primer llanto, desde el primer contacto de tu ser y mi corazón.
Algo en tu voz, que sin querer queriendo es una copia de mis desafinadas cuerdas vocales, y mi desastrosa nariz congestionada y, aunque te moleste por lo chillón que puedes ser, tú y yo somos uno en tantos sentidos.
Algo en tu sentimentalismo, en tu mamoneria por las mañanas, despertándome con besos y abrazos tan bruscos y efusivos como el llanto y la pena si no correspondo a ellos. Puedes ser como un “pegaloco” cuando estamos solos y pretender que deje todo para estar contigo, para ver como construyes mundos
imaginarios, como dibujas los juguetes que te quite por castigo y juegas con ellos como si fueran tan reales como el original. Cuando inventas canciones para mí, donde siete de diez palabras dicen “porque amo a mi mama”, tantas, tantas cosas hijo mío…
Si alguien me hubiera dicho que existiría algo más grande que el mismo amor, y que yo lo sentiría, no podría creerlo hasta ahora que lo siento, hasta ahora que lo representas. Eres más que el aire que respiro, eres la desesperación cuando a mi mente vienen absurdos pensamientos de que un día me faltes, me ahogo, lloro, me inunda una impotencia que solo la calmo mirando tus hermoso ser y abrazándote tan fuerte que nos perdemos por un momento que añoraría fuera infinito.
Te amo hijo mío, con la completa convicción de que esta palabra es tan pequeña, tan ínfima, tan insignificante, tan sin sentido, cuando quiero expresar lo que hay dentro mío solo por ti.


A veces te miro tanto, que puedo rezar rosarios completos dando gracias de que existas en mis días.

25 de diciembre de 2013

25 de Diciembre

Este es mi hermoso 25 de Diciembre, sentada al lado del árbol de navidad con una taza de café, mis dos hermosas canes a mi lado y escribiendo un poco de lo que se trata mi soledad.

Me rendí a tu vida por unas migajas de tu tiempo, por un poco de tu amor
Deseche mis sueños, mi vida, postergue mis ilusiones todo solo por estar a tu lado
Jamás pensé que me pagarías con humillaciones y dolor
Jamás pensé que sería solo una sombra en tu vida, un mueble más en tu casa

Todo gira tanto en torno a ti…

He callado la soledad de la vida que me das
He callado las lágrimas de compartirte con alguien más.
Y si me he querido manifestar, si he querido desahogar cada palabra
Simplemente me vuelves a hundir en el silencio porque para mí jamás existe una razón.

Días como hoy en que el vacío se apodera de mí,
En que siento que no tengo más lágrimas que derramar,
Días como hoy en que me siento un punto, una mancha en el telar.

Días como hoy me doy cuenta lo sola que estoy

Pensar acabar con el dolor es un acto tan cobarde, pero que no se aleja de la mejor opción
Una soga en el cuello, una nota de despedida, un adiós infinito.


No sé qué me detiene… 

28 de noviembre de 2013

He escrito tantos versos durante mi vida, he trazado tantos caminos, la mayoría los he errado, otros me han errado, otro simplemente no puedo dejar de seguir, pero no hay un camino que me saque sus huellas de mi mente, de mi alma, de mi piel, he intentado vivir con esto durante veintiún años, he logrado sobrevivir a mis días en donde el descontrol por los recuerdos se apodera de mí y a veces no me deja respirar, no de deja avanzar, he logrado sobrevivir a mi mente, a mi inconsciente, a mi…


A veces me siento tan cansada de intentarlo, de querer olvidar, de querer vivir, a veces solo me quisiera ir, curar este dolor, estos recuerdos y ya no ser mas quien soy, depresiva, intolerante, desconfiada, aterrada de cada abrazo, de cada caricia. Pero no puedo, cierro los ojos, respiro y sigo, sigo con una mochila llena de lágrimas que no puedo derramar, con un montón de abrazos que me resisto a dar, con un corazón roto, con el alma vacía, con tanto silencio, con tantas palabras que nadie quiere escuchar, que no sé cómo sacar...


9 de septiembre de 2013

Comienza otra nueva semana.
Me levanto temprano, (06:30 am para ser mas exacta). Si Tatiana debe trabajar de mañana, se mete a la ducha, si no, se levanta para ir a buscar a nuestro hijo he intentar por lo menos por veinte minutos que despierte, mientras yo me dirijo casi sonámbula a la cocina, con dos sombras que me acompañan día a día donde vayan mis pasos, (mis perras) preparo la leche de mi hijo y me devuelvo para intentar por media hora que se tome un vaso de leche, entre tanto yo me acuesto a su lado haciendo esfuerzos en vano por dormir por lo menos diez minutos mas, o me resigno y ocupo su media hora de leche para sacarme el pijama y bañarme. Luego el bebe se demora unos veinte minutos en el baño, entre que se lava los dientes, se mira en el espejo, se lava la otra parte de sus dientes, se vuelve a mirar al espejo, se sienta en el inodoro, espera que el agua se entibie, se lava una mano, se lava la otra mano, se lava la cara y listo... Diez minutos mas para que se cambie de ropa, si es que hoy le dan ganas de ser rápido. Nos dan las 07:40 am, hora buena para partir al colegio, y él se acuerda que hay un juguete que quiere llevar, cinco minutos mas, salimos por fin de casa, nos dirigimos al negocio a comprar su pan del día Lunes y corremos al colegio dependiendo de que tan lleno haya estado el negocio. Un beso en sus pequeños labios y veo como va camino a su autonomía, a su madurez, a su desarrollo, a las horas donde no tengo acceso y que pertenecen solo a el. Regreso a casa, si Tatiana esta de mañana, tomo desayuno sola, si no ella me hace compañía con una taza de té. Terminado, alimento a mis dos pequeños amores (Zoe y Alí), les dejo sus fuentes con agua, limpio su lugar de juegos, pesco mi bolso y me encamino a otro día de cuidar a mi abuela. Cuando llego mientras espero que despierte, estudio un poco, leo, escucho música. Cuando dan las 11:00 am, levanto a mi yayita, que con su cuerpo cansado de tanto estar acostada se queja de sus dolores en la espalda, siendo sus pies la llevo por el día a día... Luego en la tarde, luego de hacer todo lo que debía y dejar todo impecable, me marcho a la Universidad.
Y así concluyo otro día mas...

8 de agosto de 2013

2011-2012 fueron unos años catastróficos completamente en mi vida.

No hubo minuto de la vida en que no ansiara morir, en que no haya ideado sogas alrededor   de mi cuello o sueños tan profundo que no tuvieran fin, menos vuelta atrás… menos vuelta atrás. Pase del amor al odio y del odio al amor, desilusión, decepción y revelaciones, todo en tan pocos espacios de tiempo, que no me dio tiempo de sentir, de sufrir, de resistir,  solo vino todo de sopetón.

Mi vida se ha transformado tanto, ciento que he madurado, que mis pensamiento se han reformulado, que mi finalidad ha cambiado, sin embargo me abordan aún… sentimientos, emociones que me cuesta controlar. Me he vuelto una sobreviviente de mi propia vida, de mi consciente y mi subconsciente, de mis manos, de mis brazos, de mi misma. He fluctuado entre la locura y la cordura, en donde la locura me ha llevado  a extremos alarmantes poniendo en riesgo mi integridad, mi existir y la cordura me ha hecho tomar decisiones juiciosas, que hoy embisten contra mí.

Tengo tanto odio en mi corazón, tanta rabia pesando en el alma, como rocas en el mar, como nieve en el invierno más frió.  

Antes de ayer vi a mis padres, en un contexto bastante dramático (un velorio), entre el aire que se me iba y el corazón que no cesaba de bombardear mi pecho, sentía ganas de llorar, pero no precisamente por el familiar que yacía difunto.
“Padres”. Es una palabra que les queda tan grande, y, aunque millones de veces he anhelado que no sea así, son lo que son. Un fraude, una traición, dolor, engaño, mentiras… una estafa… Sola, es la única forma de la que me he sentido siempre, y aun hoy, que tengo un hogar, una mujer que de todo por mí, y un hijo maravilloso. Cada vez que demando un hombro donde llorar, que me diga, “tranquila, todo estará bien”, solo me veo aquí sola, vacía, desierta, diciéndome una y otra vez…

“Tranquila, un día pagaran el doble todo el daño causado”


Y aun así, siento que nada alivia el dolor, nada calma el odio que cargo,  que pesa en mis espaldas cuando una desilusión, una nueva traición, una nueva mentira me azota la cabeza…

24 de julio de 2013

Familia

¿Qué es realmente una familia? 
¿Cuál es el verdadero rol de cada miembro dentro de la casa? Y cual fuera de ella.

He visto tantas formas de familia que a veces pienso que ya nada me podría sorprender, y dentro de la mía es donde he visto la peor clase, como también se puede rescatar quienes han librado batallas contra palabras de muy bajo calibre.

Familias, donde la palabra amor tiene una valoración muy tergiversada.
Familias donde el padre es el sostén y la madre una dueña de hogar ejemplar.
Familiar donde la mujer sale a trabajar para darle de comer a sus hijos, razón de mantenerse con vida.
Familias donde los hijos trabajan para sustentar lo que queda de hogar.
Familias donde la madre se vuelve a casar y puede conocer lo que es la felicidad.

Familias donde guardar un secreto es más importante que la salud mental de sus miembros.

En mi familia hay de todo, pero la mentira siempre prima sobre cualquier otro interés. La desunión, la desvinculación, el desamor, tanto se puede ver de esto, como arena en el desierto.
Veintiún años guardando un secreto como dagas dentro de mi corazón y el cual me ha daño en carne propia durante catorce años.

-¿Por qué hable?-

Es lo que me pregunto cada día, cada minuto de mi vida. Con qué fin, tantos años callando por miedo a lo evidente y un día en un arranque de ira, en un respiro de mi corazón, se me ocurrió decirle a la persona menos indicada en mi familia que su padre fue el culpable de mi desdicha durante catorce años.

-¿Qué era lo evidente?-

Mi familia está marcada por la mentira, por el silencio, viven ocultándose de la verdad. Lo evidente era que rechazaría mi voz, que pondría ante mí su espalda como una muralla fuerte e irrompible y haría de mi verdad la mentira más absurda para una familia llena de afonías.

Tantas familias y me toco caer en esta…