16 de octubre de 2009


No soy consiente de mis manos cuando te oigo respirar,
pierdo el tiempo en la fantasia que me sumerge tu cuerpo.
Me muevo rapido por miedo a perder tu acelerada melodía,
y preciono junto a mi tu cintura, moldeada a la medida de mis manos.
Amo tu cuello suave, culpable del calor que evapora mi cordura...

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